Proyecto de Marzo. Adictos a la Escritura.

lunes, 26 de marzo de 2012

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Hace poco me apunté al genial blog de Adictos a la escritura, buscando algo que me obligase a escribir cosas diferentes y a practicar con regularidad y hoy, por fin, traigo el primer ejercicio.

Se llama la frase y consiste en lo siguiente. Cada participante propuso una frase al apuntarse y, más tarde, recibió por sorteo la frase de alguno de sus compañeros para escribir un relato corto. Mi frase era: Levantó la cabeza para gritar al cielo su angustia, pero lo que salió de su boca fue un fuerte rugido.

Y, lo que me ha salido de ella ha sido una locura que espero que os guste^^





Quid Pro Quo

Madrid de noche era su lugar favorito del mundo. Le gustaba pasear con rapidez por sus multitudes bulliciosas, cuando las gentes de bien ya se han ido a dormir y solo quedaban los jóvenes y los locos. Y, por supuesto, aquello cuyas intenciones se sirven mejor de la oscuridad.

Como ella. De cuero y de brisa desértica, esbelta y letal, caminaba como si el mundo entero se fuese a acabar  si no llegaba a tiempo y sonreía como si le agradase la idea de que el universo le debiese un favor.

Claro que aquella noche era distinta a todas las demás, tanto que se clavaba en su piel abotargada como esquirlas de hielo. Se movía con casi imperceptible pesadez y olfateaba el peligro de la urbe sin el deleite acostumbrado. Aquella noche no se trataba de ningún negocio, o la mejor mercenaria de los bajos fondos no estaría tan alterada.

Aquella noche era personal.


¡Qué gracia! La leona había sido herida, se murmuraba por las esquinas.

Lo más curioso era cómo lo habían logrado. No con armas, no con puños, no con la fuerza de la maldad. No. La leona había conocido por fin sufrimiento gracias a la bondad. A la estúpida bondad.

Llegando a Vázquez de Mella, arrugó la nariz ante el ataque del hedor de orines y alcohol que despedía la mezcla de vagabundos y jóvenes de fiesta. Cruzó con rapidez la plaza y se escabulló por uno de los callejones. Subió una cuesta, castigando los adoquines a taconazos de sus largas piernas y se plantó en el edificio.

Tuvo que saltar la valla que lo protegía de los vándalos durante su reconstrucción, cosa que no le fue difícil. El viejo cine, uno de los pocos que quedaban en la ciudad, iba a correr la suerte de sus hermanos. Su ajada belleza y pasada gloria se verían ensombrecidas y desvirtuadas por las luces fuertes y la altísima música de dudoso gusto de una cadena de moda cualquiera. Se tomó un momento de silencioso pésame, tras el que sacudió la cabeza. ¡La leona no era una sentimental!

Recorrió los recovecos hasta dar con lo que buscaba. En uno de los palcos, envueltos en humo de hachís y cobijados en raídas mantas, un pequeño grupo pasaba la noche.

– Tú y tú, –Señaló a dos de los jóvenes acurrucados y luego a sus espaldas – fuera. – Ante sus protestas, sacó con suavidad su arma predilecta de su escondite en la base de su espalda y volvió a hacer los gestos, con aspecto hastiado.
– No creí que fuera a volver a verte. – susurró el muchacho que había permanecido atrás, mudo durante todo el intercambio. No estaba ni la mitad de asustado de lo que debería. – ¿Cuánto ha pasado? ¿Dos meses?

El chico se incorporó, sonriendo a pesar de todo, como si le complaciera verla. La leona quiso borrarle el gesto con un par de balazos, pero supuso que antes merecía saber por qué moría. Aunque tan solo fuese por ver su expresión al oírlo. Aunque tan solo fuese porque una mínima parte de ella no creía realmente que la hubiese traicionado.

– Tres meses y medio. – corrigió con voz ronca. – Pregúntame cómo lo sé.
– ¿Tienes buena memoria?

A pesar de que no había enfundado el arma, el muchacho se puso en pie y se acercó con confianza típica de una familiaridad mayor de la que tenían. Debió empujarle para mantenerle a distancia. Necesitaba que lo viese bien.

– No. – replicó, y se abrió la larga gabardina de cuero, mostrando el vientre dilatado apenas disimulado por la camisa de hombre. – Tengo un recordatorio.
– ¿Qué…? – la incredulidad y el encanto luchaban por el control de los rasgos del chico, quien alargó una mano tentativa hacia ella.
– Quieto. – Se la apartó de un manotazo. – ¿Quién te envió?
– ¿Qué dices?
– ¿Quién te envió? – silabeó, posando el cañón del arma en su frente. – ¿Quién te convenció para seducirme? ¿Por qué me querían inutilizada durante tanto tiempo?
– ¿De qué hablas, Sara? Nadie me envió. ¡Solo soy un camello de poca monta! – gritó exasperado, con la neblina narcótica esfumándose de su joven cerebro. – No tengo nada que ver con los líos en los que estás metida.
– Imposible.

Sin embargo, bajó el arma, incapaz de negar la evidencia más tiempo: decía la verdad. Y si decía la verdad, nadie había conspirado contra ella. Nadie había tramado su fin, sino que se lo había buscado ella solita. Un estúpido error y todo por lo que había trabajado tan duro se iría al garete. ¿Qué pasaría cuando no pudiese trabajar? ¿Podría conseguir un aborto sin que nadie se enterase?

– Siéntate, anda. – le susurró el chico y solo entonces se dio cuenta de que le temblaban las piernas. – Todo se puede arreglar. Pensaremos en algo, ¿vale?
– No. – ¿en qué iba a poder ayudarla este niño perdido? Abrió la boca para decirle que no necesitaba nada de nadie cuando otra voz la interrumpió.
– ¿Así que éste era tu secreto, Leona? – alzó la vista hacia Axel, desconcertada por unos instantes. – ¿Cómo era eso que dijiste en Casablanca? ¿“En esta profesión no hay lugar para sentimentalismo”?
– Axel, no tengo tiempo para tus tonterías. – profirió, poniéndose en pie para encarar a su compañero. Sí, había dicho eso, justo antes de…
– Ya, no tardo nada. – sonrió. – Quid Pro Quo, Leona.

...antes de acabar con la amante de su socio, con un tiro en la nuca.

El hombre disparó antes de que hubiese tenido tiempo de reaccionar, mareada como estaba. Tres tiros con precisión quirúrgica en el centro del cuerpo del muchacho, quien se desplomó sin apenas un ruido.

Leona dio un paso hacia él, dubitativa por primera vez en muchos años. ¡No era justo, maldita sea! No era parte de un plan, ni siquiera un gaje del oficio, parte de un trabajo. Aquello era personal y le había dado en lo más profundo. Levantó la cabeza para gritar al cielo su angustia, pero lo que salió de su boca fue un fuerte rugido.

Se volvió hacia Axel, quien tenía la mirada de aquel que espera con resignación el juicio final y asintió. Hora de demostrarse que se merecía el sobrenombre que había ganado con sangre, sudor y lágrimas.

Y que el más letal saliese de allí con vida.

16 comentarios:

GaMyr dijo...

Fuerte. Un relato diferente.
Te felicito.

Dolly Gerasol dijo...

Muy bien redactada y muy sorprendente la historia...

Melusina dijo...

Hola, estoy esperando a formar parte de Adictos. De momento, estoy siguiendo estos ejercicios. Me encanta tu final. Saludos :)

000latani000 dijo...

Wooow!! Qué potente la historia y tu estilo. Genial!
Un saludo!

Elisa dijo...

Me ha impactado tu relato. Muy buen resultado para tu estreno en el grupo =)

¡Un saludo!

Maga de Lioncourt dijo...

Muy bueno tu relato, lleno de intriga y bien narrado.
Bienvenida al grupo :-)

Besos!

LA NOVIA dijo...

Me gustó...

Bienvenida

Beso

Patricia O. (Patokata) dijo...

Muy interesante relato, con mucha acción.
Bienvenida!!

Saludos!

Dora Ku dijo...

K: Aparte de que tienes un nombre muy misterioso, tu relato también lo es.
Independientemente de que hayan matado al chico que embarazó a la leona, me extrañó bastante que ésta no hubiese abortado lo más pronto posible, pues tener un hijo de un drogadicto no es nada recomendable...Bueno, eso digo yo.
Bien tu relato: Doña Ku

Déborah F. Muñoz dijo...

muy buen estreno, bienvenida al grupo!

Rossiel Black dijo...

Eres nueva? pues si lo eres entonces debo decir que has empezado muy bien. Es un relato poderoso del cual las calles, actualmente,estan llenas, puros drogadictos haciendo una y mil estupidez, pobre chica. Me gustó tu manera de redactar. Espero seguir leyendo tus futuros escritos.

Te sigo.

Saludos~

osnolasaga dijo...

¿Un relato con el marco en mi querida Madrid? Hacía mucho que no veía ninguno y me he emocionado.
Un relato emocionante y muy intenso. ¡Bienvenida!
¡Un beso!

Maria Od dijo...

¡Me ha gustado muchisimo tu relato! A pesar de que tiene un desenlace muy doloroso, espero que al final de todo la leona haya logrado ser feliz ¡magnifico relato,muy sentido! :) ¡saludos!

Jonaira Campagnuolo (JJ Campagnuolo) dijo...

Fantástico, yo propuse la frase y esperaba ansiosa el resultado, lo hiciste muy bien, te ha quedado excelente. Bienvenid@...

K dijo...

Gracias a todos por la bienvenida al grupo y por vuestros comentarios^^

He pasado toda la Semana Santa Out of Commision, pero prometo ponerme al día y leeros a todos pronto.

Thank you for passing by!!! :3

Borja Castropol dijo...

Me ha gustado. Está muy bien redactado, espero poder leer más relatos ^^

Entre páginas de libros

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